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Una
vez que ha encontrado el campo de actividad en el que
desea desarrollarse, destacarse y enriquecerse, hay una
regla que debe seguir absolutamente.
La regla es la siguiente: «Hay que fijarse un objetivo
preciso; un monto y un plazo para alcanzarlo»
No olvide esto: la gente que fracasa jamás tiene
objetivos precisos.
El que tiene un objetivo flojo, incierto, o no tiene
objetivo en absoluto, obtiene resultados acordes. El que
tiene un objetivo preciso y pone en marcha un plan para
alcanzarlo, siempre lo consigue.
En realidad, un objetivo es una manera sin duda la más
simple, la más eficaz, de programar el subconsciente. Es
una suerte de contraseña, indispensable, para entrar en
el mundo del éxito.
Usted vale lo que cree que vale. Cuando establezca su
objetivo, lo hará necesariamente en función de la imagen
que tiene de usted mismo.
Apunte alto. El mayor límite que puede imponerse un
hombre es su límite mental. Un hombre vale lo que cree
valer. Por regla general, la mayoría de la gente se
subestima aunque crea tener confianza. Vaya por etapas.
Pero fíjese un objetivo ambicioso. Si usted apunta alto,
aunque luego baje un poco, de todos modos obtendrá un
resultado satisfactorio. Pero si no apunta alto y además
no llega a la meta fijada, se decepcionará y no obtendrá
más que progreso débil.
Escriba su objetivo. “la disciplina a la cual uno se
entrega al escribir las cosas es el primer paso a la
realización. En la conversación se pueden esquivar los
problemas, a menudo sin darse cuenta. Pero cuando reúne
sus ideas en un papel, debe atender todos los detalles.
Así es más difícil abusarse... o abusar de los otros”.
No tenga miedo de proclamar su objetivo, o al menos de
confesarlo a sus seres queridos más próximos.
La magnífica obsesión. Convierta su objetivo en una
magnífica obsesión. Escríbala en diversos lugares.
Manténgala a la vista. Y sobre todo téngala siempre
presente. Un gran principio de la mente afirma que la
energía va adonde va el pensamiento. En virtud de este
principio y haciendo de él una suerte de idea fija,
todas sus energías contribuirán para llevarlo al éxito.
Más aún: gracias al trabajo misterioso de su
subconsciente, las circunstancias y las personas lo
ayudarán de manera nueva y al principio asombrosa, a
realizar su objetivo. Trabajar con ahínco, perseverar
para triunfar y sobre todo, tener una magnífica
obsesión.
El plan de acción. Fijarse un objetivo engendra en
general en el individuo una importante y súbita toma de
conciencia. Es muy importante preparar un plan de
acción. Por etapas, de manera que pueda seguirlo con la
mayor claridad posible. Hay que saber atenerse al plan
inicial, pese a las dificultades y los obstáculos. Pero
también hay que saber aplicar modificaciones y adaptarse
en los momentos oportunos, adoptar otro plan superior,
cuando se torne necesario.
Recuerde: la mayoría de las personas fracasa porque
abandona demasiado pronto, cuando experimenta el primer
fracaso o choca con el primer obstáculo.
Disciplínese. Es bueno fijarse un objetivo, incluso es
necesario para enriquecerse, pero para ponerlo en
aplicación, vivirlo día a día, hace falta disciplina.
Todos los que triunfan tienen carácter, temperamento:
son personas que poseen disciplina.
Extracto resumen, basado en el libro "Mi Primer Millón"
de Charles A. Poissant y Christian Godefroy. |